
Rosanna Terminio vive en Shanghai. Como le puede pasar a cualquiera, en 2008 llegó a Shanghai para una empresa Española. Hace casi un año, la decisión: ¨Me hago emprendedora”. Para AsecorpChina, la empresa de consultoría que ha contribuido a constituir, Rosanna sueña con muchos éxitos. Joven, mujer y emprendedora en un mundo de hombres: ¨¿No se dice, a caso, que las mujeres vendemos mejor?¨.
Vamos recorriendo, paso a paso, tu camino.
Estudié Económicas en la Universitá Cattolica di Piacenza, durante el último año de estudios realicé un programa Erasmus en Barcelona. Nada más llegar, enseguida me enamoré de la ciudad, su gente, su aire internacional. Decidí quedarme allí a vivir. Escribí mi tesis y en 2002, después haberla presentado en Italia, volví a buscar trabajo. Empecé trabajando para una multinacional francesa dedicada al comercio internacional. Como Project Manager me encargaba de definir las líneas de crédito, gestionar la distribución, el contacto con los clientes y los cobros. Una experiencia completa, pero que no me dejaba otras perspectivas. Entonces, empecé a acercarme al mundo de la cooperación internacional, realizando también un post-graduate y viajando algunos meses en América Latina, también en ocasión de un proyecto de cooperación en Colombia.
¿Fue una experiencia muy intensa?
Trabajaba para una pequeña ONG local, con la que entré en contacto gracias a una amiga colombiana. El objetivo del proyecto era ayudar niñas prostitutas a dejar la calle, ofreciéndoles una reeducación y formación profesional. Un proyecto en el que me involucré por casualidad y que se volvió una experiencia muy importante. Mi viaje a Colombia en diciembre de 2005 tenía como objetivo evaluar la contraparte colombiana, una institución religiosa – como suele suceder a menudo en estos contextos en América Latina – a fin de presentar el proyecto al financiador en España. Mi actividad era voluntaria, por ello después de unos meses empecé a buscar un trabajo que me garantizara un ingreso estable y seguir colaborando con la ONG. Entre las diferentes entrevistas, recuerdo especialmente la que mantuve con la reclutadora de la Cámara de Comercio Francés. Ella, con cierta naturalidad, me sugirió que trabajara como consultora. Un trabajo que implica seguir proyectos diferentes con personas diferentes: un trabajo monótono y poco variado no se me daba.
Por lo tanto, buscaste trabajo en consultoría.
Exactamente. Al mismo tiempo había empezado un Master a distancia en Estudios de Asia Oriental en la Universitat Oberta de Catalunya. Me di cuenta que las relaciones internacionales me interesaban. De hecho, las Humanidades siempre me han apasionado, hasta llegué a pensar en estudiar Sciencias Politicas. Sin embargo, consideré que hubiera tenido que volver a empezar los estudios desde el principio. Por lo tanto el Master represento ´un buen compromiso, que a la vez me ayudó a encontrar trabajo en Asesores Corporativos. Asecorp se basaba en Barcelona y siguiendo algunos clientes del sector automoción que mostraban interés en China, decidieron tener su presencia formal en ese Mercado. Empecé trabajando como asistente del director del área internacional siguiendo el establecimiento en China de empresas españolas. Gracias a mis conocimientos en economía y finanzas, podía seguir los proyectos también después de su llegada a China, especialmente en cuanto a la contabilidad.
¿Qué ocurrió entonces?
La experiencia era realmente interesante. Pronto empezamos también a gestionar una centro de compras para una asociación española: mi responsabilidad era la de coordinar el centro a distancia. Un desafío importante, que pero resulto en un exito. Desde luego, no era fácil estar entre el team chino y los clientes españoles.
De Barcelona a Shanghai...
Estuve viviendo en Barcelona hasta 2008. Ese año, la que entonces era responsable de la oficina en China de Asecorp, encontró otra oportunidad para volver a España. Me propuse yo misma para ese puesto: ¨No pensábamos que hubieras querido irte a China¨, me dijeron sorprendidos, ¨Siempre dices que te encanta Barcelona¨. Así fue que me trasladé a China.
Así que fuiste a China para Asecorp.
Si. En esa época Asecorp contaba con unos veinte consultores internos y, si el trabajo lo requería, se apoyaban a consultores free-lance. La empresa era presente en el Mercado desde unos 20 años, especialmente en Catalunya, la comunidad autónoma de la que Barcelona es capital. En 2010, dos años después de mí llegada a Shanghai, se presentó un cambio de management importante: el antiguo director, quien además de ser mi jefe era también socio del bufete, se liberó de su participación y dejó la empresa. Cuando, debido a la crisis económica, Asecorp decidió dejar China, la persona que remplazó mi director y yo decidimos seguir con el proyecto. Teníamos ya una base de clientes y los proyectos no faltaban. Vimos una oportunidad especialmente en el área de recursos humanos y coaching. Entonces decidimos lanzarnos en esta aventura y ahora somos una mezcla entre una start-up y una firma reconocida: una start-up porque es la primera vez que montamos nuestra propia empresa, una firma reconocida porque al mismo tiempo somos conocidos y apreciados para nuestros servicios. Mientras tanto, una empleada china se apuntó a la aventura.
¿Habéis entonces constituido una nueva empresa?
Si, así es. La sede central se estableció en Hong Kong. Hacerlo en China es más complejo si quieres dejarlo de una manera poco traumática en caso de que no funcione. La sensación que tenemos es que el Mercado tiene mucho potencial pero la competencia es feroz. El mercado de la consultoría es bastante maduro ya, pero si puedes ofrecer buenos conocimientos, experiencias y productos diferenciales, especialmente en cuanto a recursos humanos, se prospecta un brillante futuro. Al mismo tiempo, nos hemos fusionado en China con una estructura más grande para poder emplear gente y tener una presencia formal en el país.
¿A medio plazo queréis reforzar vuestra posición con los clientes actuales?
Si. Obviamente, nuestro objetivo es mantener la cartera de clientes actuales. Queremos demostrarles que nuestra estructura flexible y joven no es un riesgo para ellos más bien una oportunidad: menos costes y más iniciativa. A la vez, diversificar nuestra cartera, también a nivel geográfico, no es menos importante. En España ya somos bastante conocidos y queremos seguir insistiendo en ese mercado. Sin embargo, la crisis financiera ha puesto España en una situación compleja por ello es necesario mirar también hacia otras direcciones.
¿Hacia donde estáis mirando?
Hoy en día nuestros clientes son por mitad españoles y por mitad italianos, empresas de tamaño similar. Estamos mirando también hacia América Latina. No es una estrategia esquizofrénica. De hecho, se está viendo a nivel internacional una creciente relación, definida cooperación Sur-Sur, según la cual países más ricos, como puede ser la actual China, por un lado quieren ser protagonista y por el otro representar un modelo de ayudas diferente a lo que promociona el Fondo Monetario Internacional. Este modelo se fundamenta sobre la idea de que no es necesario intervenir en los asuntos internos de cada país, más bien colaborar para su desarrollo.
¿Cuál es el aspecto que más os caracteriza?
Queremos ayudar nuestros clientes a comprender también el aspecto cultural que caracteriza este Mercado para que puedan vivirlo de manera menos traumática y más sostenible. Para nosotros internacionalizarse no significa solo business plan, también significa tener una comprensión global del contexto cultural que lo envuelve todo.
¿Siendo una joven mujer occidental, cuales son las dificultades de ser emprendedor en China?
Al principio ha sido complejo. Un shock cultural que con la curiosidad se ha convertido muy pronto en un desafío. Los primeros pasos, desde luego difíciles. Es un mundo casi exclusivamente masculino, empezando por los clientes que generalmente son hombres. Sin olvidar que la cultura china es también muy delicada en este sentido: he tenido problemas con un empleado simplemente por el hecho de ser mujer, y peor, más joven que él. Muy a menudo se asocia el hecho de ser joven al no tener experiencia. No es una asociación siempre acertada, pero es posible con ironía cambiar las opiniones. ¿No se dice, a caso, que las mujeres venden mejor?
¿A pesar de lo complejo que pude ser ¨moverse¨ en China y entre chinos, consideras que sea más fácil que hacerlo en Italia?
Si, desde luego. A veces pienso y me digo a migo misma: ¨¡Rosanna, esta oportunidad Italia nunca te la hubiera dado!¨
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